Berlin

(por Iñaki Garaialde, cliente Aktion Aventura)
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Pasar unos cuantos días en Berlín siempre merece la pena. Es vivir en primera persona y en el lugar exacto todo lo que has estudiado sobre esa ciudad en lo concerniente, sobre todo, al siglo pasado. Muy enriquecedor. Tres días en la capital de Alemania se antojan insuficientes y tal vez tener la posibilidad de estar 7 días sea lo ideal. Eso si, con la intención de ver todo lo bueno e interesante que te ofrece esta gran ciudad.

Berlín es una enorme ciudad que surge fascinante en la recuperación de un estilo propio que es imposible que pase desapercibido. Por momentos te deja extasiado una vanguardista arquitectura que comparte acera con edificios llenos de historia y significado cultural. Y como toda gran ciudad, parece obligado dedicar el primer día a establecer las referencias de dónde te alojas con respecto a lo que tienes previsto visitar. Un plano de la ciudad y otro de los servicios de transporte son imprescindibles, con la cámara preparada porque hay mucho que fotografiar. El alquiler de bicicletas es una opción nada desaprovechable que permite ir de un sitio a otro sin demasiados problemas.

Berlín no dejará nunca de cambiar al estar siempre en permanente reconstrucción, del centro, isla política y económica, a los barrios próximos que la circundan, algunos de los cuales aún tienen muy marcado su anterior pasado en la antigua RDA. Todo está presente. Pariser Platz, la Puerta de Bandenburgo, el Memorial conmemorativo a los Judíos Asesinados de Europa, la Historia del Búnker de Hitler, el Muro de Berlin, Checkpoint Charlie, el  Mercado de los Gendarmes (Gendarmenmarkt) y la Torre de TV, es una opción acertada para entrar de lleno en la historia de Alemania y Berlín en particular. Por comer y beber, ningún problema, cosmopolita como pocas, Berlin ofrece un sinfín de posibilidades con los que saciar tu apetito.

También es cierto que, sobre una inmensa tragedia, han construido un negocio turístico que no pasa desapercibido en el centro de la ciudad, pero no es menos cierto que el respeto por lo que sucedió les ha marcado como personas. La visita al Campo de Concentración de Sachenhausen parece obligada. Cinco horas completas que te trasladan al horror y al terror de quienes lo padecieron.

La prioridad absoluta del tránsito en bicicleta, lo sencillo, eficaz, económico y puntual de su transporte público, la convivencia entre diferentes nacionalidades, y como ya hemos comentado, el tratamiento respetuoso que dan a los errores y horrores cometidos en la Segunda Guerra Mundial son cosas que llaman profundamente la atención.

 

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La visita (casi) obligada a Potsdam, ofrece un maravilloso paisaje de palacios y pabellones, rodeada de bosques y lagos que no te puedes perder. Se recomienda tener un billete de transporte ABC. La isla de los Museos, el Barrio Judío, el Barrio Turco (si es viernes, hay mercado en la calle), el tour “Berlín y el Muro”, Potsdamer Platz….son también las citas con la historia y la reciente actualidad de Berlín.

No debemos olvidarnos de (conviene tenerlo cerrado con antelación vía página oficial) es el Reichtag Building (gratuito) con un tour alternativo para conocer el arte callejero, graffiti y los distritos más cool de Berlín, el desarrollo de un arte y cultura nocturna únicos tras la caída del muro y la reunificación, el O2 World y Media Spree y la East Side Gallery. No decepcionan.

En definitiva una exultante vivencia en una ciudad en constante transformación que no deja indiferente a nadie.

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